Fabricamos sillas de oficina y de comedor en el mismo edificio, y la pregunta que más me hace un comprador nuevo es alguna versión de esta: "¿No podéis usar el mismo bastidor y ponerle una base a una de ellas?". No. Comparten una silueta y casi nada más. El día que las tratas como el mismo producto, la silla de comedor acaba con una pieza que no necesita y a la de oficina le falta una que sí necesita. Así que antes de montar un pedido mixto conviene saber dónde se separan de verdad las dos construcciones.
Una silla de oficina es una pequeña máquina
Quita la espuma de una silla de oficina y verás piezas móviles. Hay un pistón de gas en el centro, un mecanismo encima (un basculante simple, o un sincro que mueve respaldo y asiento a la vez) y una base de cinco estrellas con ruedas. Cada una es un componente comprado con su propia carga admisible y su propio modo de fallo. La base es la pieza que el comprador subestima. Una base ancha de nailon reforzado —unos 700 mm, lo que el sector llama base de 28 pulgadas— resiste mejor el vuelco que una de aluminio estrecha, aunque "aluminio" suene a palabra premium. Elegimos la base por el peso del usuario y el uso, no por qué metal queda mejor en una ficha técnica.
¿Por qué cinco patas y no cuatro? Una silla que gira y rueda tiene que quedarse bajo ti mientras te empujas con ella. Cinco puntos de apoyo reparten esa carga para que la silla no vuelque al inclinarte a un lado. Una silla estática no tiene ese problema, y por eso una silla de comedor lleva cuatro patas y nadie se cae. Esa única diferencia —cinco patas con ruedas frente a cuatro fijas— explica gran parte de la brecha de coste, porque la base de oficina es una pieza inyectada o fundida con ruedas a presión, y las patas de comedor son simple bastidor.
Una silla de comedor es bastidor y acabado
Una silla de comedor no tiene pistón, ni mecanismo, ni ruedas. Todo el trabajo está en las uniones del bastidor y en el asiento. Suena más simple, y la lista de materiales es más corta, pero la ingeniería no es trivial: una silla de comedor recibe a alguien sentado, se arrastra por el suelo, un adolescente la inclina sobre dos patas y se apila. La tensión va a las uniones pata-asiento. Donde una silla de oficina gasta coste en componentes, una de comedor lo gasta en la ensambladura y en la soldadura o la unión de madera que evita que el respaldo se afloje al año.
Por eso la misma tela te cuesta distinto en cada producto. En la silla de comedor el asiento es pequeño y plano, así que un metro de tela cubre más sillas y el aprovechamiento del corte es alto. En la de oficina envuelves un respaldo con relieve y un asiento más grueso, el aprovechamiento cae y sube el tiempo de corte y costura. El acolchado también se separa: un asiento de comedor lleva un cojín fino sobre un tablero, mientras que uno de oficina lleva un bloque de espuma moldeada. Misma palabra, "tapizado", dos facturas de mano de obra distintas.
Lo que sí pasa de una a otra
No todo es diferencia. Los colores de tela, la calidad de espuma que usamos, los tamaños de caja y el diseño del embalaje pueden compartirse entre ambas líneas, y eso recorta de verdad tu coste y tu gestión de stock. Si nos compras una línea de oficina y otra de comedor en la misma temporada, alineamos los colores para que tu catálogo parezca una familia y tu almacén tenga menos referencias de tela. La estructura no pasa de una a otra; los acabados sí.
El compromiso, dicho claro
Los compradores que quieren cubrir las dos líneas con un solo pedido nos piden "estandarizar". Estandarizamos lo que de verdad se comparte. La estructura no la estandarizamos. La forma más barata de arruinar el presupuesto de una silla de oficina es ponerle una base estática de comedor; la forma más barata de pagar de más por una silla de comedor es especificarla como si tuviera que aguantar ocho horas de giro. Ajusta la construcción al uso y pagas por lo que la silla hace de verdad, no por una pieza que el usuario nunca toca.
Fabricamos ambas según los métodos de ensayo ANSI/BIFMA X5.1 y EN 1335 cuando el producto lo pide, y las pruebas en laboratorio externo pueden gestionarse por pedido: no imprimimos por adelantado un certificado que quizá no encaje con tu configuración final. Si vas a hacer un pedido mixto, dinos el reparto y los mercados y cotizamos las dos líneas por separado para que veas a dónde va cada euro. Nuestra página de OEM/ODM explica cómo llevamos una fase de muestras combinada, nuestra página de empresa cuenta qué fabricamos de verdad, o escríbenos por el formulario de contacto o a mail@ajdm.net.
